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La guerra y la Otra Agenda

La guerra en Ucrania creó una situación nueva y muy peligrosa, que tiene un profundo impacto en nuestras sociedades. Toda la Izquierda en Europa condena la invasión rusa que no puede justificarse de ninguna manera, ni siquiera por la expansión de la Otan hacia el este. Viola claramente el derecho internacional y causa inmensos sufrimientos humanos. La izquierda exige un alto el fuego inmediato y detener la guerra. Nos solidarizamos con todos los que se manifiestan contra la guerra y a favor de la paz, especialmente en Ucrania y en Rusia. Instamos a las instituciones políticas a que utilicen todos los recursos disponibles para promover las negociaciones y lograr una solución pacífica. 

La Izquierda Europea está comprometida con la paz. Decimos no a la guerra. La guerra no es un medio para hacer política. El desastre de Afganistán demuestra claramente que la guerra no es una solución, y que la democracia no puede ser introducida por intervenciones militares. En cuanto a la guerra en Ucrania y la cuestión de cómo debería reaccionar la Izquierda, también hay desacuerdos sobre ciertos temas entre los diferentes partidos de la Izquierda Europea. Esto se refiere principalmente a la entrega de armas, con respecto a esto algunas partes están a favor y otras estrictamente en contra. Otro aspecto son las sanciones. La mayoría está a favor de sanciones selectivas que no afecten a la población sino a los responsables y a los oligarcas. Pero también hay voces que piden sanciones más severas, como detener las importaciones de energía. Y también sobre la Otan hay algunas diferencias. 

La mayoría considera que la política de la Otan es agresiva y peligrosa, no siendo la solución, sino una parte de los problemas a los que nos enfrentamos. Otros tienen ahora una posición menos rígida sobre la Otan y están desorientados. Pero hay una cosa muy clara. La Izquierda es la fuerza política comprometida con la paz y a favor de una solución política a través de la negociación. 

Tenemos que trabajar para establecer en Europa un sistema de seguridad colectiva libre de viejas y nuevas divisiones, en el que se respeten plenamente la igualdad soberana y la independencia de todos los Estados, tal como se prevé en el Acta Final de Helsinki, la Carta de París y todos los demás documentos de Osce. La estabilidad y la paz en Europa sólo pueden lograrse mediante la resolución pacífica de conflictos, el control de armamentos y las medidas de desarme. Estamos en contra del rearme y de una nueva carrera de armamentos. Se necesitan serios esfuerzos políticos y diplomáticos.

La Izquierda Europea aprecia mucho la invitación de Arnaldo Otegi a la Izquierda Vasca a una conferencia de paz en Guernica. Guernica es un símbolo de paz y también de antifascismo. Especialmente en la situación actual, un llamado a la paz por parte de Guernica sería de gran ayuda. 

La guerra en Ucrania no se limita a esta región, sino que tiene una dimensión geopolítica. Esta guerra también es parte de la lucha por la hegemonía en el mundo. El fortalecimiento de la Otan como consecuencia ciertamente no deseada de la agresión de Putin redunda en interés de los Estados Unidos y sirve a sus esfuerzos por afirmar su hegemonía, que consideran amenazada por China. Vale la pena recordar que la Otan en su cumbre del año pasado en Bruselas identificó a China como el principal enemigo. Además, debido a la importancia geopolítica del conflicto militar actual, los riesgos son extremadamente altos. Existe el riesgo de que la guerra en Ucrania se transforme en una guerra mayor, utilizando también armas nucleares. Eso sería una catástrofe mortal. 

En lugar de asumir un papel de mediación, la Unión Europea (UE) se está convirtiendo cada vez más en un bando de guerra con la entrega de armas y el apoyo militar masivo. Esta es una política equivocada. La UE debería hacer todo lo posible por encontrar una solución negociada para poner fin a esta guerra. La UE debería desempeñar un papel independiente y no ser el aliado leal de los Estados Unidos. En mi opinión, es muy preocupante que ahora Estados como Finlandia o Suecia estén considerando abandonar la neutralidad y unirse a la Otan.

La guerra en Ucrania debe ser tomada como una oportunidad para promover otra política, rompiendo con la lógica de poder que domina la política internacional. Esto vincula las consideraciones sobre la guerra a la “Otra Agenda” a la que está dedicada esta edición de Questioni. La “Otra Agenda” tiene como objetivo romper con la lógica predominante del poder. La guerra es sin duda la expresión más extrema de la lógica del poder. En su documento se esboza que hay dos principios que crean la lógica del poder: “la propiedad privada por derecho ‘natural’ de todo y la artificialización de la vida”. 

En lugar de la lógica del poder, la “Otra Agenda para Otro Mundo” se inspira en la lógica de la conservación y regeneración de la vida. Para romper con la lógica dominante y promover otra lógica hay tres objetivos clave: otro uso de los recursos financieros para la preservación, cuidado y regeneración de la vida, para utilizar el conocimiento para las sociedades en desarrollo y no limitarse a fines privados, para abolir las patentes privadas no siendo sólo la fuente en beneficio de los titulares de capital como es el caso de las empresas farmacéuticas. 

Esta iniciativa para otra agenda es una iniciativa para utilizar el conocimiento y el progreso técnico para mejorar las condiciones de vida y de trabajo y no para limitarlo a aumentar los beneficios privados. Y, de hecho, nos enfrentamos a grandes desafíos que amenazan la supervivencia de la humanidad, como el cambio climático. Hay que hacer todo lo posible para luchar contra estos desafíos ecológicos. Esto no es posible en la lógica capitalista dominante que denuncia la “Otra Agenda”. 

El compromiso con la paz y el desarme y la lucha contra el cambio climático y por un mundo mejor están vinculados. Cada centavo gastado en el ejército es un centavo perdido para combatir la crisis climática. En lugar de gastar miles de millones en armas, necesitamos inversiones públicas para la necesaria transformación socioecológica de la industria. Sabemos que una producción basada en energías fósiles no tiene futuro. Necesitamos una revolución industrial ecológica. 

Para la Izquierda está claro que tenemos que proteger a los trabajadores afectados por estos procesos de transformación y que los trabajadores deben involucrarse a sí mismos. Este será un gran desafío y no se puede lograr dejándolo en manos del mercado. Como se expone en la “Otra Agenda”, el uso público del conocimiento es crucial.

Heinz Bierbaum es presidente del Partido de la Izquierda Europea. Es sociólogo y economista.