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Puntos de análisis sobre la política de las clases dirigentes europeas

1. La Unión Europea ha entrado en una fase de grandes cambios. Por un lado, la sindemia de Covid ha cambiado nuestras vidas y, por otro, las clases dirigentes europeas han afrontado esta crisis de maneras muy distintas a la crisis de la deuda soberana de 2008.

Este número de Quistioni pretende contribuir a la comprensión de estas transformaciones, poniendo en común análisis y propuestas para favorecer el debate que el Partido de la Izquierda Europea y la izquierda toda deben hacer para elaborar una propuesta política a la altura de la nueva fase.

2. Los cambios en las políticas del Bce y en la gobernanza de la UE se debatirán en la Conferencia que se inicio el 9 de mayo de 2021 y que finalizará en la primavera de 2022 – durante la Presidencia francesa de la UE – y que, entre otras cosas, constituirá un importante escenario para Macron, comprometido en las elecciones presidenciales francesas.

3. Esta Conferencia, que se celebrará en el contexto de Covid, fue concebida antes del estallido de la pandemia. La idea de la Conferencia nace en el curso del 2019, cuando la presidenta de la Comisión Europea propuso organizar una Conferencia sobre el futuro de Europa. El Parlamento Europeo, era el 15 de enero de 2020, hizo suya esta propuesta con el siguiente documento (https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-9-2020-0010_IT.html).

4. La precisión sobre los tiempos de nacimiento del replanteamiento de la Unión Europea antes de la pandemia de Covid, no es sólo una pereza debida a neurosis cronológica. El punto es relevante desde el punto de vista analítico, porque indica que la necesidad de replantear en general la Unión Europea las clases dominantes europeas la tuvieron antes del Covid. La pandemia acentuó esta necesidad pero no la creó, existía antes.

5. Se trata pues de entender por qué las clases dirigentes europeas consideraron – unitariamente – necesario repensar la Unión Europea que aunque había sido un instrumento tan eficaz para aplicar las políticas de austeridad y para plegar cualquier intento de cuestionar por izquierda la ortodoxia ordoliberista. Mi opinión es que el punto de origen de esta necesidad es la crisis de la globalización neoliberal que ha madurado en la segunda mitad de la década pasada y que ha visto en la presidencia de Trump un elemento emblemático aunque no desencadenante.

6. La crisis de la globalización – y la crisis colateral de la ideología neoliberal a favor de la recuperación de los temas nacionales – es un fenómeno estructural que tiene sus raíces en el aumento de la competencia mundial en el contexto de la crisis climática. En este contexto, Estados Unidos desempeña un papel particularmente agresivo, que prosigue con Biden y se debe principalmente a dos elementos:

El primero es que el desarrollo de China como superpotencia económica en todos los aspectos trae consigo el crecimiento de sí misma como superpotencia militar y financiera. Este nuevo papel de China pone en tela de juicio la posición de renta de que gozan los Estados Unidos a nivel mundial – basta pensar en las ventajas del dólar como moneda de reserva internacional – y por lo tanto el hecho de que los Estados Unidos puedan vivir ampliamente por encima de sus medios.

El segundo es la crisis climática y medioambiental, que plantea de manera rigurosa el tema de la escasez de los recursos naturales y, por tanto, de la competencia en el acaparamiento de las materias primas, del agua potable, de las tierras cultivables y así sucesivamente. Los Estados Unidos no quieren renunciar a la posibilidad de ejercer su poder de “extraer recursos” a escala mundial.

7. El entrelazamiento de los elementos mencionados hace evidente que no es posible un desarrollo capitalista fuerte y prolongado, basado en un continuo aumento del consumo de recursos, a escala mundial. De aquí nace la crisis de la globalización y una tendencia a la modificación de la acumulación capitalista basada en macro áreas regionales que compiten entre sí. Subrayar este elemento no significa decir que hayamos pasado de “blanco a negro”, de un mercado global perfecto a la renacionalización de las economías. Se trata de un proceso, de una variación de los pesos específicos en las dinámicas globales. Sin embargo, una variación de peso tan importante que modifica la imagen. Como Hegel habría dicho, “Variaciones puramente cuantitativas dan lugar a cambios cualitativos”.

8. Esta tendencia a la reorganización de la acumulación capitalista en torno a las macrorregiones se ha acelerado con la pandemia de Covid, que a su vez ha llevado a las clases dominantes europeas a un callejón sin salida, incapaces de hacer frente a la pandemia y totalmente desprevenidas ante ella. No tener las máscaras para los médicos y los reactivos químicos para hacer los análisis, para una gran superpotencia económica e industrial como es Europa, es un jaque que mina la credibilidad de la clase dirigente. Los gobernantes que no saben garantizar la seguridad a su población no están destinados a durar. Por otra parte, el propio Hobbes en el Leviatán destacó que una de las tareas del soberano, además de garantizar la paz y la protección, era garantizar la seguridad sanitaria al pueblo (salus populi suprema lex).

9. La convergencia de factores económicos y sanitarios ha llevado a las clases dirigentes europeas a un verdadero salto cualitativo que se puso de manifiesto en la cumbre franco-alemana del 18 de mayo de 2020 y, posteriormente, el 18 de junio de 2020, con la resolución del Parlamento Europeo

(https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-9-2020-0153_IT.html). 

Quien declaró “diez años después de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, setenta años después de la declaración Schuman y en el contexto de la pandemia de Covid-19, ha llegado el momento de replantearse la Unión Europea”. La resolución añade que “el número de crisis importantes que ha atravesado la Unión demuestra la necesidad de reformas institucionales y políticas en múltiples ámbitos de la gobernanza”. Por lo demás, este modo de proceder “por crisis” no es nuevo, ya que Jean Monnet, primer presidente de la Ceca (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), sostenía que “Europa será forjada de sus crisis y será la suma de las soluciones encontradas para resolver tales crisis”.

10. La UE ordoliberista, fundada en Maastricht y Lisboa, se enfrenta a los límites de su enfoque. La decisión de suspender la vigencia de los artículos de los Tratados, sobre las ayudas estatales a las empresas y sobre el gasto público, dice mucho sobre la profundidad de los problemas. Así, el 10 de marzo de 2021, la firma del acuerdo interinstitucional por Ursula von der Leyen, David Sassoli y Antonio Costa – en representación de la Comisión, el Parlamento y el Consejo de la UE – marca el inicio formal del recorrido de la Conferencia sobre el futuro de Europa. El resultado de esos debates lo veremos y lo importante será nuestra capacidad de actuar con una propuesta. Me parece útil señalar aquí algunas líneas de tendencia que surgen, aunque sea embrionariamente, tanto en las opciones ya hechas como en las propuestas presentadas.

11. Esta fase se ha gestionado con una fuerte concentración de las decisiones que, a partir de un protagonismo franco-alemán, han considerado al Bce y a la Comisión como instrumentos operativos principales. Hemos asistido a una puesta a disposición de importantes recursos, con una centralización de las decisiones políticas. Las orientaciones de gasto de la Next Generation EU se han decidido de forma centralizada y de forma muy vinculante, se mantienen inalterables en los próximos años y han eludido totalmente los poderes de los parlamentos nacionales y del Parlamento Europeo. Esta centralización, basada en el estricto control de un gasto adicional, no ha dado lugar hasta ahora a nuevas normas, sino que se basa en la suspensión de una parte de las antiguas normas (prohibición de las ayudas estatales y del déficit presupuestario) y en la modificación concreta de los mecanismos de gobernanza. En lugar de los procedimientos basados en la unanimidad, se ha pasado a una negociación muy fuerte. La dirección estratégica se dio del grupo dirigente de la Unión Europea reunido en torno al eje franco-alemán, al Bce y a la Comisión, y este grupo de mando ha abierto una negociación económica con varios países que han intercambiado su consentimiento al plan a cambio de la concesión de recursos. El resultado es una gobernanza mucho más flexible que la anterior. Una gobernanza que, precisamente en la negociación que ha sido posible gracias a la suspensión de las reglas, ha tenido un buen juego para determinar la centralización y la asunción de una orientación política precisa.

12. El papel del Bce ha sido muy importante en la puesta a disposición de una gran cantidad de dinero a los bancos, sin costo alguno, para sostener mercados financieros, empresas y garantizar márgenes de maniobra a los estados más endeudados. Sin llegar a los niveles cuantitativos de la Federal Reserve, el Bce ha adoptado la misma orientación y hoy es, de hecho, el garante de la sostenibilidad de la deuda pública. Se trata de un papel plenamente político, en el que los recursos se ponen a disposición de los Estados en la medida en que los Gobiernos se comprometen a seguir el camino decidido a nivel central. Emblemático desde este punto de vista el caso italiano, donde la concesión de una significativa cantidad de recursos se produce con la administración judicial del país a través de la presidencia de Mario Draghi, uno de los principales exponentes de la oligarquía europea, el cual ha tomado medidas de gasto sustancialmente no modificables en la próxima década y que están totalmente orientadas al fortalecimiento del aparato productivo privado, sin destinar casi nada al bienestar. Del mismo modo que no hay que subestimar la asunción por parte de Enrico Letta, el político italiano más alto en grado dentro de la Trilateral Commission, del cargo de secretario del Partido Democrático. Entonces, el Bce desempeña un papel decisivo en la dirección política de un proceso que se sale abundantemente de los límites del ordoliberismo oficial.

13. La Unión Europea ha elegido claramente el camino de la reconversión medioambiental y de la digitalización de la producción y de la economía. Considera igualmente necesario favorecer la formación de multinacionales europeas capaces de competir a nivel mundial por el liderazgo económico y tecnológico de los distintos sectores. Tenemos aquí una evidente opción de intervención política en la economía que no está orientada prioritariamente a la satisfacción de las necesidades sociales sino más bien al fortalecimiento del aparato industrial europeo. Todo ello con el fin de que la industria europea sea más competitiva en el mercado mundial, en un contexto en el que la crisis climática hace necesaria una gigantesca restructuración que los particulares no podrían afrontar sin el apoyo de los Estados. Basta pensar en la vergonzosa manera en que la Comisión Europea ha abordado el tema de las patentes de las vacunas contra el Covid. El gobierno de este proceso de reestructuración se confía en parte a las normas legislativas y sobre todo a la utilización selectiva de las finanzas, la verdadera cabina de mando del capitalismo. Esta intervención pública en economía va acompañada de la decisión de desregular aún más el mercado de trabajo para favorecer las reestructuraciones y, por consiguiente, las expulsiones de mano de obra de los sectores considerados obsoletos, garantizando algún tipo de protección monetaria individual. 

14. En este contexto, el objetivo declarado del Bce es desarrollar la transición medioambiental y digital para construir un mercado europeo de capitales “líquido y profundo”. Es muy interesante leer lo que dicen los principales representantes del Bce, empezando por su presidenta, Christine Lagarde, porque esbozan el diseño estratégico del capitalismo europeo. Lagarde dijo el 6 de mayo de este año en una reunión oficial en Frankfurt: “Tomo prestado un ejemplo de la historia de los Estados Unidos. La integración económica y financiera de los Estados Unidos a finales del siglo XIX debe mucho a la nueva tecnología del ferrocarril. Con un sistema bancario local fragmentado, la enorme cantidad de financiación necesaria para este proyecto sólo se ha movilizado a través de los mercados de capitales, en particular en forma de bonos de ferrocarril. Esto, a su vez, ha sentado las bases para el desarrollo del sistema financiero estadounidense. Los ferrocarriles acabaron conectando no sólo los rincones más remotos de la Unión, sino también sus mercados de capitales.

Si me permiten la analogía, veo algunos paralelismos entre este período de la historia de los Estados Unidos y la actual transición de la UE hacia una economía sostenible, apoyada por el crecimiento de las finanzas sostenibles.

El paso a cero emisiones netas, junto con una red troncal digital adecuada, requerirá importantes inversiones en tecnología, infraestructuras y redes en toda Europa. La fragmentación entre los mercados financieros nacionales podría limitar nuestra capacidad de financiar inversiones futuras. Pero si las finanzas verdes siguen apareciendo para financiar esta transición, las consecuencias para el sistema financiero europeo podrían ser radicales.

En efecto, creo que la transición verde nos ofrece una oportunidad única para construir un mercado de capitales verdaderamente europeo que trascienda las fronteras nacionales, o lo que yo llamaría unión de los mercados de capitales verdes (Cmu).”

Lagarde continúo diciendo: “Los mercados de capitales también son fundamentales para financiar la transformación de nuestras economías. Necesitamos inversiones para unos 330 mil millones de euros al año antes de 2030 para alcanzar los objetivos climáticos y energéticos de Europa, y alrededor de 125 mil millones de euros al año para realizar la transformación digital.

Mientras que los bancos pueden y deben aportar una buena parte de esta financiación, los mercados de capitales pueden proporcionar instrumentos innovadores para colmar la brecha de inversión… Esto plantea la pregunta: ¿cómo podemos integrar más rápidamente los mercados de capitales? ¿Existen segmentos de mercado en los que existen menos obstáculos y en los que se pueden alcanzar rápidamente altos niveles de integración, pero que también fomentan la financiación de proyectos orientados al futuro? 

Desarrollar los mercados europeos de capitales verdes.

En mi opinión, los mercados europeos de capitales ecológicos cumplen todos estos criterios.”

Me disculpo por la muy larga cita, pero me parece de alguna utilidad para comprender el alcance del proyecto en el que se siente comprometido un Bce que trabaja explícitamente por un “uso conjunto de las políticas monetarias y presupuestarias “superando el desfase que había caracterizado la década pasada.

15. La respuesta de las clases dirigentes europeas a la crisis de la globalización y a la sindemia de Covid no constituye, por lo tanto, una repetición de las políticas de austeridad con las que se afrontó la crisis de la deuda que se produjo en 2008 y que hizo una contribución decisiva al nacimiento y al fortalecimiento de las derechas fascistoides y racistas. Por supuesto, siempre es posible volver a las políticas de austeridad. En particular, los países más endeudados que están utilizando más los préstamos, como Italia. Sin embargo, lo que está cambiando es el marco global y el paso decisivo hacia adelante en el proceso de integración europea en el plano económico y financiero. Este paso me parece irreversible y se refiere precisamente a las características de fondo del modelo de acumulación capitalista dentro de la crisis de la globalización. En los debates sobre estos temas se cita con frecuencia al Tribunal Constitucional alemán como un guardián de la soberanía alemana contra el Bce y los procesos de integración. Sin querer subestimar este elemento, si nos fijamos concretamente en las sentencias dictadas, vemos, sin embargo, que representan una vía sustancial para las medidas adoptadas hasta ahora por el Bce. Sin embargo, las sentencias, llenas de críticas y observaciones, han permitido al Bce, en nombre de la estabilidad monetaria, llegar a elementos de mutualización de la deuda inimaginables hace 10 años. 

Me parece, entonces, que en las clases dirigentes alemanas y europeas ha prevalecido, al afrontar la sindemia de Covid, una dirección bastante clara. El debate en profundidad sobre esta orientación es absolutamente necesario para evitar, a la izquierda, dos riesgos entre ellos especuladores. Por un lado, el riesgo de pintar la situación como si se tratara de un paréntesis, como si nada hubiera cambiado, por otro, de leer los cambios como si se tratara de nuestras victorias estratégicas, sin reconocer el rasgo profundamente capitalista de este cambio.

16. En el marco del debate estratégico sobre nuestra propuesta de Europa, me parece útil subrayar algunos ámbitos de iniciativa política que se abren inmediatamente, porque el nuevo enfoque de las clases dirigentes da toda la razón a algunas de nuestras críticas de los últimos años.

– En primer lugar, queda claro que “el dinero está ahí”. Después de años de austeridad, ahora vemos que hay márgenes significativos de gasto. La Comisión está dando el dinero a las empresas. Se puede abrir una fuerte batalla para gastarlos de otra manera. Para construir un bienestar europeo, para reducir el tiempo de trabajo y así sucesivamente.

– En segundo lugar, está claro que la emergencia medioambiental es reconocida y compartida por todos, por lo que debe abordarse con decisión. La elección del Bce y de la Comisión de aplicar una vía capitalista y subvencionada a la reconversión medioambiental de las producciones y de la economía no es la mejor. En primer lugar, es evidente que es demasiado lenta e intrínsecamente contradictoria porque selecciona los objetivos sobre la base de la remuneración de las inversiones. No tenemos tiempo y, por tanto, se abre el espacio para reivindicar claramente la elaboración de un plan público de reconversión medioambiental de la economía y de las producciones que se centre en la rapidez de la reconversión y no en la rentabilidad de mercado de las inversiones.

– En esta situación se plantea objetivamente el tema del relanzamiento del público. Hoy en día el público se propone en una función subalterna y funcional al sector privado. Hay todo el espacio para poner el tema del público como gran posibilidad democrática de garantizar derechos y bienes comunes, superando la forma-mercancía.

– La gobernanza europea no se hace hoy invocando los Tratados, se ha convertido en política y negociada, pero cada vez más centralizada y no democrática. La ejercen los banqueros, la Comisión y algunos gobiernos que tienen la fuerza y el poder de decidir por todos. Se abre el camino para una lucha por la plena democratización y parlamentarización de Europa que valorice tanto a los Parlamentos nacionales como al Parlamento Europeo. 

– La seguridad que necesitamos es la salud y no la militar. En lugar de aumentar los gastos militares, es necesario construir el bienestar europeo en una Europa de paz que desarrolle la cooperación y la acogida a nivel internacional.

Paolo Ferrero, director de Quistioni, es vicepresidente del Partido de la Izquierda Europea. Fue secretario nacional del Partito della Rifondazione Comunista, Italia, y Ministro de Bienestar en el segundo gobierno de Prodi.